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viernes, 6 de diciembre de 2013

Simplemente, yo.


Nunca he sabido definirme exactamente, cuando era pequeña y aprendía a hacer una descripción, me preguntaba ¿qué soy yo? Esa pregunta se quedaba en el aire porque podía hacer un leve acercamiento exterior (pelo rizado, ojos marrones, etc.) pero era incapaz de describir mi interior. 

Supongo que ahora a mis 22 años, mi interior no ha cambiado, pero tal vez, empiezo a conocerme sutilmente, pero aún no sé casi nada. Soy tímida en bastante ocasiones, una loca psicópata en otras tantas, río como si se fuera acabar el mundo por idioteces y siempre puedes verme con un libro en la mano, en el bolso, una pila de ellos encima de mi escritorio. Leer es una fascinación, nunca tengo suficiente. 

Soy una total y rotunda friki de la lectura, entre otras cosas como la música (nunca me canso de descubrir grupos nuevos, cuanto menos conocidos mejor, sobre todo si son ingleses), el cine (me encantan casi todos los géneros, pero odio el del terror, porque casi todas las películas son una tontería, que al menos a mí no me dan miedo) y adoro, a veces de manera obsesiva el arte (ahora mismos mi principal obsesión es Edgar Degas y sus esplendidas bailarinas).

Eso resumen, más o menos, mi existencia hasta ahora, unido por mi fascinación hacia las antigüedades, ya sean espadas, joyas brillantes o los vestidos. Tal vez resquicios de mi antigua vida, pero lo único que sé con sinceridad, es la cara de tonta que tengo cuando veo algo que realmente quiero porque es infinitamente precioso.

A pesar de ello, mi intención con este blog es simplemente aclarar mis pensamientos, que con tanta frecuencia se apretujan en mi cabeza y me impiden pensar con claridad. Se trata, de pequeñas inspiraciones que salen de mi alma y brotan a través de mis dedos sobre el teclado.

Rayos de sol vs. Estrellas fugaces

Hay un momento fugaz en nuestra vida, en el que después de pasar años y años llenos de decepciones y quebraderos de cabeza, por fin te das cuenta de quiénes son tus verdaderos amigos. Y desde luego no son los que desquician y te vuelven loca a base de estupideces, esos en realidad jamás llegaron a ese punto del corazón dónde están las personas importantes, sino que pasaban de largo como una estrella fugaz, tal vez muy brillante al principio, pero pasa con demasiada rapidez.

Sin embargo, las personas que se quedan en nuestro corazón, se ganan ese lugar porque son una constante en nuestra vida. Tal vez al principio, ni pensáramos que podíamos ser amigos, que íbamos a amar esas personas, pero se clavan en nuestro corazón con el día a día, son como la belleza del amanecer. Cuando nos sentimos solos o perdidos siempre sabemos que al final de una noche larga iluminaran nuestro día, nos harán reír y nos harán recuperar la esperanza. Son una rayo de sol constante. Nada de estrellas fugaces.

Pese a todo, muchas veces equivocamos a luz de esas estrellas con luz del sol. Es una terrible equivocación, nos confundimos y no queremos ver lo que hay detrás de esa luz tan cegadora. Pero con el tiempo, la luz deja paso a un agujero negro, lleno de vacío y decepción. Dándonos cuenta, de quiénes son que las personas que realmente importan son las que se quedan con nosotros, pese a todos nuestros errores y estupideces. Que están ahí para vernos reír y llorar.

Hoy puedo de decir que soy afortunada por contar con tantísimos rayos de sol en mi vida, y que no sabría que hacer sin ellos. Pero también he visto estrellas brillantes que al final se apagaron, un hecho que demostró que no eran tan brillantes ni tan especiales, eran simplemente un pasatiempo, un error que todos cometemos.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La inspiración se ha ido y ahora solo quedan tinieblas


Últimamente me pregunto en qué momento perdí la inspiración que guía mi vida, si fue rápidamente y fugazmente y si es un problema que cargo desde haces años. No tengo respuesta a esta pregunta y no sé si existe solución. Pero la pura es verdad, esta pérdida me agobia, acongoja y asfixia en mis peores momentos.
 
Últimamente siento que no puedo respirar. Siento que tengo ganas de llorar. Y lo peor de todos es sentirte impotente y ser de ese tipo de personas que se niegan a llorar, cuyos ojos no responden al llanto que siente el corazón. Lo que duele de verdad, es la incapacidad de de desahogarte. Porque me estoy muriendo poco a poco. Y eso duele tanto como tener un cuchillo atravesado por medio del corazón. Hay momentos en el que el cuchillo está quieto y te sientes bien, piensas que todo es posible. Pero también, la mayoría de momentos, alguien agarra el mango y sientes un dolor atroz, chorrea sangre por tu pecho y sientes que es en ese momento cuando vas a morir. Pero dicha persona jamás es tan bondadosa y suelta el mango, de este modo el final no llega y tú te quedas esperando tus pequeños momentos de tranquilidad hasta que otra persona te torture.

Perder la inspiración, es perder la razón que te mantiene con vida. La razón y el por qué sigues caminando y hablando. Hace tiempo que la he perdido y mi corazón se desangra.