Últimamente me pregunto en qué
momento perdí la inspiración que guía mi vida, si fue rápidamente y fugazmente
y si es un problema que cargo desde haces años. No tengo respuesta a esta
pregunta y no sé si existe solución. Pero la pura es verdad, esta pérdida me
agobia, acongoja y asfixia en mis peores momentos.
Últimamente siento que no puedo
respirar. Siento que tengo ganas de llorar. Y lo peor de todos es sentirte
impotente y ser de ese tipo de personas que se niegan a llorar, cuyos ojos no
responden al llanto que siente el corazón. Lo que duele de verdad, es la
incapacidad de de desahogarte. Porque me estoy muriendo poco a poco. Y eso
duele tanto como tener un cuchillo atravesado por medio del corazón. Hay
momentos en el que el cuchillo está quieto y te sientes bien, piensas que todo
es posible. Pero también, la mayoría de momentos, alguien agarra el mango y
sientes un dolor atroz, chorrea sangre por tu pecho y sientes que es en ese
momento cuando vas a morir. Pero dicha persona jamás es tan bondadosa y suelta
el mango, de este modo el final no llega y tú te quedas esperando tus pequeños momentos
de tranquilidad hasta que otra persona te torture.
Perder la inspiración, es perder
la razón que te mantiene con vida. La razón y el por qué sigues caminando y
hablando. Hace tiempo que la he perdido y mi corazón se desangra.



No hay comentarios:
Publicar un comentario